Valderrobres
Distancia desde L’Hospitalet de l’Infant: 93 Km
Tipo de actividad: Cultural, turismo
Tiempo necesario: un día



Si desea explorar un poco el interior rural, le sugerimos que cruce la frontera de Cataluña por la región de Aragón y visite la Comarca del Matarraña, en la provincia de Teruel. Tanto si viaja en coche, a pie o en bicicleta, será recompensado con unos paisajes y sitios históricos genuinos, prácticamente no afectados por el turismo.
 
Para empezar, le sugerimos una visita a Valderrobres, un pueblo medieval situado en el noreste de la provincia de Teruel en la comarca del Matarraña. La aldea está situada en una colina sobre el río Matarraña, rodeada de altas montañas que se elevan hasta los 1.000 m. La más alta de estas montañas es la Peña Aznar, también llamada La Caixa. En el momento de la invasión Árabe, el conde Aznar Galíndez (que reinó en 809 – 820), fundador de la Provincia de Aragón, tomó esta montaña como punto de partida estratégico para sus campañas militares.
 
 
El pueblo medieval a los pies de la montaña ha conservado casi intacta su calidad y el sabor del pasado es omnipresente en todos los rincones de la ciudad. Durante la mayor parte de su historia, Valderrobres perteneció al arzobispado de Zaragoza. Al pueblo se accede por la puerta monumental de San Roque, después de cruzar el espectacular puente Gótico sobre el río Matarraña. El puente fue construido alrededor del año 1390, al mismo tiempo que los muros circundantes. El castillo en sí se remonta al siglo XIV y cuenta con una estructura Renacentista. También vale la pena visitar la iglesia de Santa María la Mayor, cuyo portal es considerado un excelente ejemplo de estilo Gótico Aragonés.
 

Varios festivales tienen lugar en Valderrobles, en especial durante la Semana Santa y durante el verano, cuando el Festival de Folclore de Aragón o el Festival de Artes y Oficios animan las calles de la ciudad. Además, las salas del castillo acogen exposiciones de arte y conciertos.
 
Un elemento singular y característico de la zona del Matarraña es el dialecto peculiar de sus habitantes, el llamado chapurreao, que ha sobrevivido desde la Reconquista Cristiana en el siglo XII y que representa una mezcla de Castellano y Catalán.